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Abril del 2007

Banco de Experiencias Pedagógicas

Por Liliana García Domínguez - 29 de Abril, 2007, 5:39, Categoría: Artículos

Compartir para crecer

 

Banco de Experiencias Pedagógicas

 

El Banco de Experiencias Pedagógicas surgió como una evolución natural de dos circunstancias previas.

La primera de ellas atañe a una práctica –que aún se conserva- usual en la Ciudad de Buenos Aires: las Jornadas Distritales de Intercambio Pedagógico.

Estas Jornadas se realizan a fines de cada curso lectivo en la mayoría de los distritos en que está organizado el sistema de educación pública primaria en la jurisdicción.

Se llevan a cabo convocadas por los supervisores y cada institución de ese distrito presenta las acciones y proyectos relevantes en función del eje temático seleccionado para la jornada. Existen también espacios de reflexión conjunta para dialogar acerca de las tareas cotidianas en el aula.

La segunda fue la aparición de Redumática, que permitió el intercambio electrónico y la publicación en formato digital de estas experiencias.

 

Qué es el BEP

Como todo banco que se precie, intenta ser un reservorio de capital intelectual teórico-práctico: se puede extraer experiencias, recrearlas, mejorarlas, criticarlas. Los docentes que envían sus trabajos lo hacen con la esperanza de que otros puedan tomarlas y darles un buen uso.

Su existencia -desde hace 14 años- permite conocer la forma en que los docentes de nivel primario ponen en acción sus conocimientos (disciplinares y didácticos) y reflexionan sobre su práctica.

Supone, también, la acumulación de puestas en acción que permiten ser usadas nuevamente, revitalizadas, adaptadas a la realidad del grupo y de la institución, teniendo en cuenta el marco del Diseño Curricular.

Se agrega a este marco la existencia de programas y proyectos específicos que la Dirección del Área Educación Primaria puso en marcha en un cierto número de escuelas como parte de la política educativa: la intensificación en un área del conocimiento, la inclusión, la profundización en Prácticas del Lenguaje, Matemática y Ciencias Sociales y Naturales.

 

 

Objetivos del BEP

 

El relato pedagógico ha sido revitalizado a partir de diversas prácticas de capacitación docente realizadas en nuestra jurisdicción. Es por esto que consideramos al intercambio no solamente como forma profesionalización sino como parte de la necesaria colaboración entre los actores educativos.

En la sociedad de la información y el conocimiento ya no es posible seguir con la frase famosa “Cada maestrito con su librito”. Hoy los equipos son interdisciplinarios y los avances, compartidos entre un gran número de interesados en las diversas temáticas.

Compartir implica preguntarse qué tareas y proyectos puestos en marcha en el aula son los que adquirirán relevancia para que otros repitan la experiencia.

Es por eso que entre los objetivos también se incluyen el asesoramiento en la redacción de los relatos, la consulta con especialistas disciplinares, el arbitraje por grupo de pares y la difusión focalizada en ámbitos diferentes de los tradicionales.

 

 

Destinatarios

El BEP ha tenido siempre como destinatarios-escritores/lectores a docentes de nivel primario que revistan en escuelas públicas de ese nivel dependientes de la Dirección del Área de Educación Primaria [1]. Ellos son los autorizados a que sus trabajos sean arbitrados por sus pares y/o por especialistas para su publicación. Las consultas se reciben en la casilla  electrónica del programa BEP (bep_daep@buenosaires.edu.ar) y los trabajos se reciben por vía distrital  (en soporte papel y electrónico) o por vía electrónica a la casilla del programa.

Sin embargo, con la meta de difundir las experiencias, apuntamos a destinatarios-lectores diversos.

Entre ellos se encuentran docentes del mismo nivel que trabajan en escuelas normales y en escuelas privadas de la jurisdicción.

También incluimos a los docentes de cátedras especializadas en el Trayecto de Construcción de las Prácticas Docentes y el Trayecto de Formación Centrado en el Nivel Primario de los  niveles terciarios en los establecimientos que forman docentes. Son quienes pueden hacerles llegar más fácilmente la información sobre las experiencias a los alumnos que se forman y que, luego, pasarán a insertarse en el sistema educativo. Con esta finalidad se prepara un boletín que llega a la Dirección de Formación Docente. [2]

 

 

Cómo se seleccionan las experiencias

Debido a que éste es un programa para escuelas primarias públicas, el primer criterio con el que se eligen para su publicación es el ajuste de los contenidos al Diseño Curricular en vigencia -que está disponible en el portal educativo porteño para su consulta [3]- y a las políticas educativas de inclusión y de intensificación en un área del conocimiento.

En segundo lugar, entran en juego las circunstancias del marco de aplicación de la propuesta remitida. Con esta finalidad, se pide una descripción de la institución en la que se llevó a cabo la experiencia, la caracterización del grupo de alumnos, la relevancia del proyecto desarrollado en la planificación de aula y la inserción en los programas y proyectos que DAEP lleva adelante.

En tercer lugar, se observa la posibilidad de reproducción en otros contextos o la posibilidad de adaptación / recreación de la experiencia.

Por último, pero no el criterio menos importante, es la adecuación del texto por publicar al formato “comunicación de experiencia”.

Aquí es donde suelen surgir las dificultades mayores para la selección. Una experiencia relatada en primera persona resulta un excelente primer borrador de escritura, pero no es todavía el relato pedagógico.

 

El relato de experiencias

El relato pedagógico surge cuando el docente puede distanciarse, objetivarse de lo que relata para ver la experiencia en su conjunto y verse a sí mismo como coordinador o facilitador motivante de ella.

Uno de los obstáculos que encuentra el relato es que narrador y protagonista son la misma persona, por lo que en general damos dos recomendaciones.

La primera recomendación se relaciona con las prácticas de escritura.

Llevar una bitácora de lo que va ocurriendo durante la aplicación de las diferentes etapas permite reconstruir lo transitado sin que se pierdan los detalles que nos impactaron en un primer momento y que pueden seguir teniendo relevancia en el momento de compartir con otros. La bitácora también debe incluir conclusiones parciales y una primera conclusión final, una vez terminada la experiencia.

El registro etnográfico puede ser también un buen instrumento de recolección de datos, pero en nuestra experiencia puede resultar un obstáculo más que un facilitador.

El primer borrador intentará volcar el contenido de la bitácora en trama narrativa, tal vez usando la primera persona. Es conveniente ir incluyendo subtítulos o anotaciones marginales que resulten una guía para los futuros borradores y el trabajo final.

El trabajo final debe contener siempre una descripción del contexto de aplicación (institución y características, grupo de alumnos y características, unidad didáctica en la que se desarrolló la experiencia, eje del Diseño Curricular en el que se inserta),  desarrollo de la experiencia (planificación, etapas, logros parciales y resultados finales), conclusiones surgidas al finalizarla (sobre la forma de aplicar lo planificado, las dificultades y las fortalezas, la prospectiva sobre una futura aplicación).

La segunda recomendación está relacionada con el protagonismo. Creemos que salir del centro de la acción para convertirse en un coordinador de la tarea del aula es una de las formas más sencillas de dejar el relato en manos de quienes realmente reciben todos los beneficios de la experiencia: los alumnos.

 

 

Cómo armar un banco

Comenzar un banco no es tarea difícil. Seguramente más de un maestro o profesor tiene interesantes trabajos ya probados e ideas nuevas para poner en práctica. El paso más difícil será convencerlos de que su conocimiento práctico es válido para otros.

Quienes coordinen deberán conocer a fondo el sistema educativo de la jurisdicción, así como los programas y proyectos específicos que se están llevando adelante, con el fin de darles el espacio que se merecen.

El acompañamiento en el desarrollo de la experiencia y en la posterior redacción es el ideal de esta tarea, puesto que los docentes son remisos a la hora de exponer y exponerse.

Puede completarse con un sitio web especialmente destinado para la publicación, organizado por áreas disciplinares, con inclusión de un buscador por palabras clave.

 

 

 

Liliana García Domínguez

 

Es profesora para la enseñanza primaria y profesora de nivel medio y terciario, especializada en Didáctica de la Lengua y en el uso de TIC para la enseñanza. Asesora en sus prácticas y residencia a futuros docentes de nivel primario. Sus relatos de experiencias forman parte de otros bancos en el exterior.


[1] DAEP depende, a su vez, de la Dirección General de Educación del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.

[2] Depende de la Dirección General de Educación Superior del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires