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Relatos de familia
Historias de nuestros antepasados, especialmente dedicadas a mi hijo y mis sobrinos.

El primer cumpleaños

Por lgardom - 26 de Febrero, 2008, 23:21, Categoría: Relatos de familia

Hoy es mi primer cumpleaños en el que el pasado más cercano, mi familia de origen, ya no está para nada.

Mi única hermana, la única testigo de mi infancia, falleció hace menos de quince días. Quedó allá, en Ushuaia, la ciudad que eligió y amó para formar su familia.

Todo el día estuve esperando su llamado, como todos los 26 de febrero desde que se fue a vivir al interior de este país extenso. Pero ya no puede ser.

Todavía queda en mi contestador su voz... "llamame a cualquiera de los celulares pero en un rato..." Apareció después de que ya no estaba.

Cada llamada hoy me la recordó. Cada mensaje de correo fue como esperarla.

Querida Claudia, te extraño y te lloro. Mucho.

Ahora quedo yo sola para contar nuestra historia.

Viajando a Cataratas del Iguazú

Por Liliana García Domínguez - 31 de Enero, 2008, 23:48, Categoría: Relatos de familia

Éste intenta ser un escueto relato de viaje, al mejor estilo de esas crónicas que hacían algunos periodistas en el siglo XIX, cuando todavía no existían la televisión ni Internet (que todo lo puede...)

Salida

Aeroparque nos recibió con su mejor aire acondicionado en un día de ésos en que Buenos Aires se apresta a hervirnos, asarnos, freírnos en sus más de 35º que suele haber de temperatura en verano.

Frescura...¡bienvenida!

Por suerte, este lunes 28 de enero todo salió como debía: los boletos electrónicos estaban disponibles (la agencia elegida casi al azar había empezado cumpliendo...), el equipaje estaba bien despachado, ningún gremio aeronáutico estaba de protesta... Los dos teníamos mucho sueño, así que seguramente íbamos a dormir  en la hora y media que dura el viaje desde Buenos Aires hasta Puerto Iguazú.

Yo soy siempre "número puesto" para una cabezada: cualquier transporte me acuna... El avión encabritado ( o un piloto poco diestro, no lo sé)´me despertó a 5 minutos del aeropuerto. Me perdí el snack...

Aeropuerto

Segunda promesa cumplida de parte de la agencia: una camioneta nos estaba esperando para el traslado al hotel. Tuvimos solamente cinco minutos de espera, el suficiente para observar el escaparate de una joyería (las piedras misioneras son famosas).

Hotel

¡Hogar, dulce hogar transitorio! Aunque la habitación no era muy grande, sí estaba limpia, arreglada, y con aire acondicionado. Aprendí a manejar el control remoto de este aparatejo que devuelve la respiración.

La pileta... ¡joya! En medio de un jardín con palmeras y reposeras, sombrillas y bar, vestuarios y toallas. Todo esta lleno de vegetación abundante: mucho verde, muchos aromas y flores de lo más desusadas: una rosa china simple de color té pero con centro gris matizado me sorprendió.

El hotel también tiene cabañas y un oratorio a San Ramón Nonato. Hice mi pasadita para rezar y agradecer poder estar ahí, en el desenchufe total.

Frente al hotel hay un cámping-hostel excelente. Ideal para ir más barato...

Como el hotel es tranquilo, da para estar en la "terraza" tomando algo, mirando el verde, conversando con otros y con uno mismo, y para leer.

Leer... Es algo que deben hacer poco en Puerto Iguazú. Los dos libros que había llevado se me acabaron enseguida. Hay dos librerías: una es un kiosco que no me dejó llevar los únicos libros que tenía de la colección que está sacando el diario La Nación porque me faltaban los cupones. La otra es en realidad una biblioteca que vende libros también. Pero estamos de vacaciones en las escuelas, y como no hay chicos que necesitan la biblioteca, la librería está cerrada, a cal y canto.

Excursiones

Decidimos no ir a la excursión del lado brasileño.

Pero la de las Cataratas del lado argentino es impagable. La guía era brasileña, el grupo era bilingüe, con todo el trabajo extra que eso implica...

Llegamos al parque nacional: un cúmulo de gente que se arremolina en la puerta. Claro: es martes, uno de los días más concurridos, según dijo la guía.

Una caminata de 7 minutos nos llevó hasta la estación central del tren ecológico, que lleva a la Garganta del Diablo, el salto más espectacular de las cataratas. Cuanod nos bajamos del tren tuvimos que caminar por pasarelas metálicas que puentean los riachos que alimentan al río Iguazú.

A punto de llegar a la Garganta...¡una de esas tormentas tropicales nos envolvió, nos mordió, nos empapó, nos cegó! No importó: la contemplamos como pudimos (mucha gente y mucha lluvia). Uno se siente NADA frente a la naturaleza y el ruido ensordecedor del agua cayendo e internándose vaya a saber una dónde.

Volvimos para hacer el camino superior, con saltos pequeños y en medio de la foresta tropical. Impresionante también.

Lo más divertido fue el paseo por el circuito inferior: la lluvia tropical se desató de nuevo, a baldazos (parecíamos Forrest Gump en Vietnam). El paseo comenzó en los camiones del ejército con los que hace la gran aventura de internarse en la selva. Empapados hasta los huesos, nos reíamos y tiritábamos todo de una vez.

De ahí pasamos al gomón, una embarcación que se interna en el río Iguazú contracorriente. Es ahí cuando una se da cuenta cabal de la fuerza de arrastre que tiene el río: había remolinos profundos que hacían huecos en el agua, como de dos metros. Meten miedo.

Por supuesto, nos empapamos hasta la médula, pero disfrutamos la pasada bajo la catarata y la inclinación del bote hasta casi tocar el agua.

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